La playa
El último día visitamos una de las playas de La Haya y, aunque la arena no es nada accesible para los usuarios de silla de ruedas, nos dimos mañas para bañarnos en el Mar del Norte, aunque solo fueran los pies. Unos cargaron las sillas, otros a los usuarios de silla de ruedas, alguna gestionó una butaca, otra una silla más. Al final, en colectivo, como siempre, respondimos la pregunta del misterio de estar vivos. Tuvimos un día de descanso después de dos semanas muy intensas, entre ensayos, funciones y demás. Sin embargo, hasta el último minuto, incluso cuando ya habíamos cumplido nuestra misión, nunca dejamos de procurar cuidarnos y, en colectivo, llegar al mar. Esto es lo que significa ConCuerpos. Esto fue lo que reiteró la gira.
En opinión de Flora:
“Conocer a la compañía y hacer la gira con ellos como practicante me ha dejado absolutamente maravillada por su compromiso incondicional entre ellos y por la creación de espacios de esperanza, inclusión y empoderamiento. Por crear espacios de danza y comunidad como un refugio libre de juicios y prejuicios. Un lugar —ya sea en el escenario, en el ensayo o fuera del estudio— donde todas las personas se sienten celebradas y donde cada una puede asumir un papel activo en la construcción de lo colectivo.”
Diana recuerda ese último día así:
“Estoy sumergida en las olas de un mar frío. A lo lejos veo a David, sentado en la silla que encontramos abandonada en la playa y que pusimos allí para que cada amigo sillista pudiera tocar el mar. A su lado, José y René comparten un mismo saco y, detrás de la montaña de arena, el resto del equipo contempla la tranquilidad del trabajo realizado y disfruta de un paisaje que nos llena los ojos. Yo salto en medio de las olas, agradecida por este viaje y por la fortuna de no hacerlo sola. Veo a Lorena y su tranquilidad, a Majo en descanso y a Fabi con sus bromas. En medio de las olas nos veo como nos vemos cada día de ensayo en Bogotá, caminando juntas en la oscuridad de la noche. Nos veo con amor.”
Laisvie también escribió sobre el cuidado:
“Me reafirmó que ConCuerpos no es solamente una compañía que hace obras: es una comunidad que se construye, se cuida y se transforma cuando estamos juntos. Y poder vivir eso en Europa, con todo el grupo reunido, fue profundamente conmovedor y uno de los momentos que más voy a guardar de esta gira. Esa capacidad de estar juntos, de cuidarnos y de encontrar soluciones colectivamente fue también lo que nos permitió sostenernos frente a las dificultades y seguir avanzando.”
En general, la gira fue un gran éxito. Vivimos una experiencia nueva cada media hora, como lo decía René, y nos sentimos orgullosos de llevar nuestra danza por el mundo.
Sobre esto, Fabián escribió:
“La compañía demostró que el talento y la disciplina no están medidos por cuerpos virtuosos o hegemónicos, sino que la diversidad de los cuerpos es la que crea las formas. Son las diferentes maneras de moverse las que permiten brotar habilidades inimaginables y propias, tan poderosas como las de cualquier otra compañía que no tenga en su elenco personas con discapacidad.”
Para cerrar las María José Rodríguez son perfectas:
“He vivido una aventura hermosa. He bailado en lugares que no se explican, con gente que me deja claro por qué yo, una simple mujer usuaria de silla de ruedas, bailo y hago lo que hago: resignificar el cuerpo diverso.”