December 6, 2013

Opinión

Contexto y visión de la danza contemporánea inclusiva

Por: Andrea Ochoa y Carolina Caballero 

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En la corta historia que la danza contemporánea ha escrito en Colombia la diversidad de cuerpos y habilidades lastimosamente no ha tenido tinta para dejar su huella. Se ha consolidado como espacio exclusivo para cuerpos “completos” y “virtuosos” bajo la construcción moderna del cuerpo “normal” que ciertos discursos biológicos han dibujado en el imaginario colectivo.

Asimismo, las expresiones de las personas en situación de discapacidad en el ámbito artístico se han caracterizado, en general, por estar aisladas, sectorizadas y por ser excluyentes para las personas sin ninguna condición especial.

De este modo, las dos poblaciones se han desarrollado sin mayor interacción, apostándole a practicas que, si bien son reivindicadotas de sus posiciones particulares, se mantienen dentro de la lógica de la segregación.

Tal vez hacer visible la particularidad sea un primer paso en  el camino hacia la inclusión; y es en ese camino en el que ConCuerpos se inserta con su propuesta de la practica inclusiva de la danza contemporánea.

En el ámbito internacional es relevante señalar que la danza contemporánea se ha ido abriendo para incluir un nuevo rango de bailarines, incluyendo artistas con discapacidad física, sensorial y/o cognitiva. El objetivo detrás de este movimiento no es sólo retirar barreras de participación en una actividad artística, sino también reflejar que los bailarines en alguna situación de discapacidad tienen una perspectiva diferente e importante para ofrecer a la danza contemporánea, diversificando las posibilidades de movimiento y contribuyendo con una concepción de cuerpo y el movimiento más amplia.

Para las personas en situación de discapacidad que comienzan a conocer su cuerpo a través del movimiento y a crear dentro de la danza contemporánea, participar en un proyecto de este estilo es una posibilidad de aportar a la sociedad desde una propuesta artística, a la vez que crecer a nivel personal.

Por esta razón, introducir nuevas perspectivas de trabajo dentro de la danza, que permitan la inclusión de  las personas con discapacidad, resulta altamente pertinente en un país como el nuestro, en el que la situación de conflicto agudiza las problemáticas sociales, y en el que la cultura incluyente todavía está en construcción.

Las personas en situación de discapacidad, cualquiera que sea su causa, cargan, en muchos casos con un estigma social y violencias que por estar silenciadas, no son menos importantes. Por consiguiente, se considera necesario propiciar espacios de tramitación y transformación social. En esta medida, una de las consecuencias valiosas de hacer danza contemporánea inclusiva en nuestro contexto, es posibilitar la resignificación del cuerpo con discapacidad tanto para la persona como para la sociedad.

Bajo estas consideraciones, la danza contemporánea inclusiva es una forma de trabajo que busca potenciar y reivindicar la capacidad de movimiento de cualquier persona interesada en explorar su cuerpo, en una experiencia creativa que se da en conjunto, aportando un ambiente con los soportes necesarios. Además de las ganancias artísticas, está en juego también la manera como se negocian decisiones en tiempos y espacios, se encuentran soluciones y se crea empatía con otros(as), mientras se desarrollan ideas propias, en un ambiente incluyente más que segregador de poblaciones.